miércoles, 23 de abril de 2014

RECOMENDACIONES LITERARIAS


Esta Semana Santa he aprovechado para leer (además de para zampar, levantarme tarde, escribir algún que otro post y hacer un poco el vaguete). Y he conseguido terminarme dos libros: “Planes de Boda” de la Dra. Jomeini y “¿Y tú qué clase de madre eres?” de Paula Daly.
Los dos buenísimos y muy recomendables.
“Planes de boda” es la segunda parte de “El Blog de la Doctora Jomeini” escrito por Ana González Duque, más conocida como la Doctora Jomeini. Ambos libros (primera y segunda parte) son divertidos y fáciles de leer. Además, “Planes de Boda” cuenta con un aliciente que, a mi forma de ver, es muy importante por valiente y es que, es una autoedición. Total que, matas dos pájaros de un tiro: por un lado disfrutas de un buen libro y por otro, colaboras a que una persona cumpla por segunda vez su sueño de publicar un libro.
¡Ya me gustaría a mi ser capaz de escribir un libro y de tener las narices y la valentía de auto publicarlo!
Y luego, me he leído “¿Y tú qué clase de madre eres?” de Paula Daly que, en un principio lo elegí por aquello de mi indecisión, falta de seguridad y querer conocer exactamente qué clase de madre soy. Si soy tan mala o tan buena como puedo llegar a pensar según el momento del día en el que me encuentre. Sin embargo, es un thriller facilísimo de leer y que engancha hasta el punto, de dejar a los niños sin desayunar embobada y deseosa de conocer el final.
Se desarrolla en nuestro tiempo actual en el norte de Inglaterra. Y viene a demostrar de lo que es capaz de hacer una madre por mantener unida a su familia.
Durante todo el libro te sientes bastante identificada con la protagonista. En sus prisas, sus carreras, su sana intención de tener una familia organizada y sólo conseguir una vida y un hogar caótico.
De verdad que os recomiendo los dos libros.  Yo, por mi parte, ya estoy ansiosa por conocer y leer las nuevas propuestas de estas dos estupendas escritoras. 
Y vosotr@s, ¿habéis leido algún libro durante estas vacaciones? Y si la respuesta es positiva, ¿cuál nos recomendáis?

domingo, 20 de abril de 2014

OLORES QUE TRAEN RECUERDOS


Buenos recuerdos…
Estaréis extrañados de que escriba en domingo pero mañana volvemos de viaje, con todo lo que eso conlleva de maletas, cierra casa, pon lavadoras, abre casa…, y prefería estar con vosotros esta tarde. Tarde tranquilita, de recogimiento, nublada y fresca pero de sensaciones agradables. Mientras los niños juegan y  les oigo gritar, correr, reír y como no, también pelearse.
Tan agradables como los recuerdos que me traen a la memoria el olor de las glicinias. Glicinias que me encantan y que quise poner adornando la entrada de la casa para evocar ese recuerdo.
Y cuando os diga a lo que me recuerdan os vais a extrañar porque, no se por qué razón, casi todos tenemos un recuerdo agridulce del colegio. De nuestra etapa escolar. De esa en la que creces a marchas forzadas; en la que los zapatos te aprietan y tu madre protesta por lo rápido que creces; en la que aprendes cosas que luego ni recuerdas; en la que tus amigos son lo más importante y los que más alegrías y disgustos te dan; en la que todo tiene una importancia desmesurada y en la que, lo que más te divierte es jugar al balón prisionero y a Drácula.
Sí. A mi el olor intenso de las glicinias me recuerdan a mi colegio. Ese del que ya os hablé en otro post y del que me siento orgullosa. Fui feliz en el colegio. No durante toda la etapa escolar. También tuve mi momento agridulce pero pasó. Y yo siempre intento quedarme con lo bueno de las cosas y las malas, las borro.
Y ahora, muchas veces, cuando vengo y las glicinias están en flor, me sorprendo oliéndolas porque quiero evocar todo eso.
Cierro los ojos y las huelo. Y veo las caras de mis compañeros. De mis profesores. Oigo el juego de los niños. El retumbar de la pelota de baloncesto contra el tablero. La campana que suena para que volvamos a clase. Veo esas clases por dentro. Todas y cada una de ellas. Y veo el despacho del director. Y los baños. Recorro el colegio palmo a palmo.  Bebo agua de su fuente fresquita. Veo al churrero que venía a la valla del colegio a vendernos churros, porras y chucherías. Y saboreo el bocata de mortadela. Y paso por debajo de la pérgola de las glicinias. Una y otra vez.
Me gustan los recuerdos. Y todo aquello que me produce el evocarlos. E intento rodearme de todas esas cosas que resucitan esos recuerdos. Tengo muchos. No sólo las glicinias.
Mientras escribo el post, voy a la puerta y vuelvo a oler las glicinias. ¡Qué gusto! ¡Qué olor tan rico!
Y vosotr@s, ¿tenéis ese objeto al que acudís para invocar esos momentos importantes?

jueves, 17 de abril de 2014

EXPOSICIÓN "PIXAR. 25 AÑOS DE ANIMACIÓN"


El viernes once de abril llevé a los niños a ver la exposición de “Pixar. 25 años de animación”, de la que ya os avisé en otro post, en el CaixaForum de Madrid y, ¡les encantó! Y, ¡a mi también!
Hay bastante gente. De hecho, pensé para ir en ese viernes porque creí que ya muchos habrían salido de Semana Santa pues, en Madrid, ya no había colegio. Pero, no conté con todo el turismo que nos visita durante esta semana de vacaciones.
Ahora que, como somos clientes de La Caixa, esperamos una mini cola y entramos más pronto y gratis. Lo digo como información adicional y como recordatorio para todos aquellos que seáis clientes para que llevéis algo que os identifique como tal porque, los taquilleros, no tienen otra forma de comprobarlo.
Es una exposición súper recomendable. No solo para los niños. También para los adultos en la que encontraréis dibujos, modelos 3D, una proyección muy bonita con los diferentes paisajes utilizados para las películas que se llama ArtScape y lo que más nos gustó que fue el Zoo-tropo.
Está en una esquinita de la sala y, al entrar, no te imaginas que vas a ver lo mejor de la exposición. ¡Tanto a los niños como a mi nos pareció alucinante! Y no os cuento más para no desvelaros el secreto.
Pude hacer sólo unas poquitas de fotos para mostrároslas porque, aunque estaba todo el mundo con el móvil haciendo fotos, a la única que llamaron la atención fue a mí. ¡Es que tengo una suerte! (Y para los niños que lo leáis, incluídos los míos, ¡qué feo está desobedecer! Si no se pueden hacer fotos, no se hacen y punto. ;D)
Además, las pocas fotos que pude hacer son de mi peli preferida que no es otra que Monstruos S.A. Pude verla unas quinientas veces cuando la niña era chiquitina pero, como ya sabéis, tengo la capacidad de ver una película que me gusta chorrocientas veces y, la niña, estaba claro que ¡también!
Os muestro las fotos.



¡Qué! ¿Os animáis a visitar la exposición? Y por curiosidad, ¿cuál es vuestra peli de Pixar preferida?

martes, 15 de abril de 2014

SIGO EN LA CARRETERA


Como Miguel Ríos, “vivo en la carretera” como metáfora de que sigo sobrevolando los cuarenta ya que, ayer, cumplí cuarenta y tres añitos como cuarenta y tres soles. Y como certeza, porque ayer también salimos de viaje para las frías tierras del Norte donde pasamos la Semana Santa, con lo que me pasé casi todo el día de mi cumpleaños en ¡la carretera!
Es lo que se le ocurrió al cachondo de mi marido cuando le dije que vaya día de cumpleaños que me iba a pasar. “Como Miguel Ríos, en la carretera” me dijo tan ancho. Y, para alegrarme el camino y hacerlo más especial, pues me cantó junto con los churumbeles el “Feliz en tu día” de Miliki.  ¡Manda huevos!
Pero no acabó ahí el súper cumpleaños, no. Os diré que los únicos regalos que recibí fueron el de mis padres, que padres no hay más que unos, el de mi buena amiga murciana que me hizo muchísima ilusión y, el del concesionario de motos donde se compró mi marido el quad por su cumpleaños que es en breve también y que tuvieron a bien regalarme el casco. ¡Manda huevos doblemente!
Claro. Es tan difícil poder prever el regalo de cumpleaños de tu mujer teniendo en cuenta que celebro el cumpleaños cada año ¡el mismo día!
Pero yo no me enfado, no. Que ya sabemos que lo importante es que estamos todos bien y con salud. Y que estoy rodeada de mis hijos y mi marido que me quieren con locura. ¡Qué más se puede pedir!
¡Y una leche! Yo te voy a decir qué más se puede pedir: un abrigo de Zara, unos pendientes de Suarez, una sortija de Pomellato, un bolso de firma, la que sea que seguro que me gusta, unos zapatos, da igual la marca porque me privan todos…
Y no es que yo sea materialista, no. Es que, como a todos, me gustan los regalos porque también significan que piensan en ti y que se acuerdan de ti y que se preocupan por ti.
Y, además, ¡qué leche! ¡qué también soy materialista!

P.d.: Esta semana cambio los días de publicación, con vuestro permiso. Escribiré mañana en Labores en Red y aquí, el jueves y el sábado. Besitos para todos y ¡pasarlo teta corneta!

viernes, 11 de abril de 2014

EL TABACO


Ayer estuve viendo de nuevo el programa “Ochéntame otra vez” en el que trataban “Los Años Duros” en los que ETA mataba a persona por semana y, en los que las huelgas generales y los conflictos sociales para adaptar y modernizar nuestra sociedad a la europea eran una constante.
Años duros, no se si más que los de ahora y tampoco quiero entrar en eso. Pero lo que sí me llamó poderosamente la atención frente a la época que vivimos actualmente fue, el tabaco.
Anoche pude ver y comprobar cómo nos hemos adaptado a la situación de ahora, en la que el fumar en un plató de televisión o en un restaurante, es totalmente imposible. Sin embargo, en los ochenta, los políticos fumaban ¡hasta en un debate televisivo!
Me flipó ver a Carlos Solchaga, Ministro de Economía durante el gobierno de Felipe González, durante un debate en televisión frente a Marcelino Camacho, dirigente de C.C.O.O fumando como un carretero y con su cenicerito típico y más ochentero todavía de cristal labrado en su mesa de debate.
Y ya fue el colmo ver a Fernando Morán, Ministro de Asuntos Exteriores, dando unas declaraciones a los periodistas ¡sin quitarse el cigarro de la boca!
Realmente impactante.
Frente a aquello y en comparación con lo de ahora, me quedo con lo de ahora.
Siempre recuerdo a la madre de una amiga del cole que fumaba y mucho pero, siempre elegante, nos decía que por la calle una señora no fumaba. Lo recordaré siempre.
Yo he fumado. Durante una etapa de mi vida, más joven, vivía con una gran fumadora. Yo no quería que ella se sintiera culpable porque yo había empezado a fumar con lo cual, siempre tenía una cerveza en la mano y el cigarrito en la otra. Así, ella pensaba y aceptaba que yo sólo fumaba cuando estaba de cañas.
Pero llegó un momento que decidí elegir entre alcohólica o fumadora. ¡Las dos cosas era demasiado! Y preferí ensuciarme los pulmones.
Fueron unos cuantos años hasta que, en su boda, me pegué semejante atracón de tabaco que la resaca fue tan asquerosa que no quise volver a fumar. Y así fue.
Mi marido siempre dice que es un fumador en excedencia.
El tabaco no es bueno y eso lo sabemos todos. Tampoco es bueno el alcohol pero yo pienso tomarme unos mojitos con mis amigos este finde. ¡Sin duda!
Los extremos son malos pero, a lo mejor, el extremo de ahora frente al tabaco sí es bueno. Y lo digo pensando en mis hijos. Haré todo lo posible para que ellos no cojan un cigarro en la vida. Y si la sociedad y las leyes y las normas me ayudan a ello pues, ¡benditas sean! ¿no?