Y ¿por qué robados? Porque el famoso que firmó dicho
autógrafo tuvo que aguantar la matraca de los niños durante su comida familiar
del domingo.
Os cuento.
Quedamos para comer con unos amigos que tienen una niña y
un niño de la misma edad que mis dos hijos mayores. Y quedamos para comer en un
sitio del que no recuerdo si ya os he hablado y que se llama Filandón.
Es un restaurante familiar de buena cocina y con un
estupendo jardín en el que los niños juegan mientras tú tienes una agradable
sobremesa con tus congéneres de misma edad.
Supuestamente.
| Una de las dos fotos que le hizo |
Y, ¿por qué digo “supuestamente”? Porque durante toda la
sobremesa, el único momento tranquilo desde que vieron a Xabi Alonso (el famoso
torturado) fue, la visita al cuarto de baño.
¡Qué martirio! Que si mamá mira que foto; que si ahora le
he hecho esta otra; que si acompáñame a que me firme un autógrafo, que si mamá
por favor, hazlo por mí; que mamá que quiero un autógrafo y me da vergüenza…
Lógicamente, los padres nos negamos a acompañarles y
además, les pedimos encarecidamente que le dejaran tranquilo. Que estaba con su
familia y que tenían que respetarle.
Pero nada. Que vuelta la burra al trigo.
Que mamá por favor que yo quiero un autógrafo. Y yo, que
nanaina. Si no lo hice cuando tenía su edad, ¿lo iba a hacer ahora con cuarenta
y dos años a mis espaldas?
Llegó un momento que estuvimos apuntito de levantarnos y
acercarnos a él para pedirle (más bien, rogarle) que la próxima vez que fueran
a comer, pidiera un reservado y no la mesa justo en frente de la zona de recreo
de los niños. ¡Qué también hay que ser masoca! Por su bien y por el nuestro,
sobre todo.
Por fin, los niños tuvieron el valor de pedirle el
autógrafo que firmó con pelín desgana y ¡se fueron tan contentos!
Os dejo una foto del dichoso autógrafo para que valoréis “el
tesoro”… ¡Manda narices!